Enrique Cock
(Groningen, 1540 (?) - Madrid, 1598) fue un humanista holandés, exiliado católico,
que tuvo que huir de su tierra y acabó en España., como cronista de los
archeros reales. En 1574 entró a servir a la Duquesa de Feria. Bajo su
protección empezó a viajar por España para hacer una Descripción de España. Y es que el Duque, como buen mecenas “no exigía nada en absoluto”.
De dos años se conservan varios escritos, entre otros “Asafrae nobilissimi Turdetanorum Baeturiae oppidi ducatusque Emporitani brevis descritio”, una versificada descripción de Zafra:
De dos años se conservan varios escritos, entre otros “Asafrae nobilissimi Turdetanorum Baeturiae oppidi ducatusque Emporitani brevis descritio”, una versificada descripción de Zafra:
"Si en hora propicia miras hacia donde sale el sol verás
el nacimiento de la fuente llamada de Feria, en la que el asno y bueyes abrevan
al abrigo del muro de la ciudad, al tenue regato que fluye entre la grama. Si
miras al solsticio de verano, verás olivares. Y pender verás los frutos en los
arboles del hortelano. Entre árboles frutales, ríos familiares y fuentes.
Tomarás el umbroso frescor del bosque sagrado. Cuyo blando murmullo convida a
dormir levemente. Si de aquí tu mirada vuelves hacia el soplo del Àbrego. Una
senda te guiará al castellar por pendiente sílave. Acá y allá rocas enormes y
riscos enhiestos apuntan al cielo, del collado que vasto se alza. Frontal,
desde arriba mirando el alcázar opuesto. Desde aquí podrás admirar las edificaciones.
Surgidas donde antaño sólo rústicas chozas había; Y los templos, las puertas y
el bullicioso trajín de sus calles. Aquí, solo el alto risco, el podador dará
al viento su canto; Y las sombras hoscamente descienden de las cúspides altas.
Por peñas, farallones y vaguadas profundas."
Enrique Cock se recorrió media Península recogiendo datos y preparando un sinfín
de borradores que aún conservaba cuando murió y que existen hoy en algunas bibliotecas.
A
continuación escribo otro de sus poemas dedicados a Zafra, concretamente a la
Huerta Honda, que se llamaba así porque de ella se extrajeron las piedras para
hacer el palacio (Parador de Zafra), y después se rellenó de tierra fértil,
dejando un bajo terreno dentro de los muros de la villa y formando una alberca
donde los días de calor se refrescaban sus habitantes. Es el siguiente:
“Junto al palacio un huerto del lado que el ligero Euro sopla De breves dimensiones, pero fértil en plantas diversas; Las lechugas, delicioso entremés de los nobles manjares; Y las calabazas, tumbadas sobre sus grávidos vientres. Aquí los pájaros, moradores de ramas frondosas, Lanzan al aire sus trinos a modo de líricos cantos; Mientras debajo murmuran las aguas de los manantiales. El agua tonifica los cuerpos, multiplica los rumores el eco. Tómanse baños en las épocas de calor agobiente.”
Portada y contraportada del libro de los poemas traducidos
de Enrique Cock, por Juan García Gutiérrez.
Calle dedicada a Enrique Cock.


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