miércoles, 14 de mayo de 2014

APOYO

La creación de un Museo de la ciudad

La creación de un Museo sobre Zafra sería, en mi opinión, un gran éxito para mi localidad, ya que ésta tiene una amplia historia bastante interesante que, creo, los turistas y los mismos ciudadanos deberían conocer.


En zafra ya existen varios “museos”, lo digo entre comillas porque para mí el intento de museo que fue el Museo de Medicina de Zafra fue eso, un intento. Ya que no duró mucho abierto al público (no sé exactamente cuánto pero fue muy poco tiempo). A parte de éste también está el Museo de Santa Clara, pero a éste no lo puedo considerar museo de la ciudad ya que cuando lo visité sólo había objetos y vestimentas religiosas.

Fachada del Museo de Medicina.

Entrada al convento y al Museo de Santa Clara.

Un buen sitio donde yo  crearía este museo sería en algún edificio cerca de la avenida de la estación, uno no muy grande pero lo bastante como para que resalte entre los demás. Lo situaría aquí dado que una gran parte de la historia del desarrollo de mi ciudad gira en torno a esta avenida. Además, los peregrinos que hacen el Camino de Santiago pasan por allí y si se inaugurase, estoy convencida de que no dejarían de entrar para conocer más datos de Zafra.

Uno de mis carteles preferidos 
de la FIG.
El proyecto de mi edificio perfecto  se compondría de dos plantas y una buhardilla que serviría de almacén. En mi opinión, sería necesario crear una sala de proyección recopilando vídeos antiguos que la gente de Zafra donase al museo; también pienso que una sala dedicada a Díaz de Terán compuesta por fotos u objetos de la época inicial de la empresa tendría una gran aprobación por parte de los ex trabajadores jubilados. Y, como no, una sala dedicada a la historia de la Feria Internacional Ganadera, desde sus inicios en el antiguo Campo de Sevilla hasta la actualidad. En ésta también se expondrían los múltiples carteles que, en los diferentes años, han protagonizado la portada de revistas y folletos de la feria. Yo dedicaría otro espacio para contar la historia de la familia Suárez de Figueroa, ya que (basándome en lo que llevo estudiado sobre ellos) fueron los máximos responsables de hacer de Zafra una gran ciudad. Sin olvidarme de dedicar una sala para que los jóvenes artistas de Zafra y su comarca expongan sus obras. Para mí lo nuevo y fresco es muy bueno para el desarrollo de una ciudad, lo antiguo se queda atrás y la población pide renovarse.


Certificado de garantía de la empresa Díaz de Terán (DITER). 

                     Fachada de un albergue para peregrinos en la Avenida de la Estación.


Escudo de la familia Suárez de Figueroa.
Entre unas salas y otras habría distintos lugares para el recreo como una cafetería o algún objeto interactivo que aclare las dudas de los visitantes. El número de salas iría aumentando dado que el tiempo pasa para todo y para todos y la historia de mi ciudad seguiría creciendo y cambiando. Se organizarían visitas guiadas con agradable personal especializado que contestaría a todos las dudas que tuviesen los visitantes, remarco lo de agradable ya que tengo la mala experiencia de algunos guías bastante agrios que, en algún que otro museo que he visitado, me contestaron de mala gana o simplemente no me contestaron.

Para hacer publicidad de este estupendo museo pondría carteles a unos 500 metros del mismo y, además, difundiría el acto de inauguración mediante mis perfiles en distintas redes sociales. A parte también crearía un perfil del propio museo con su correspondiente página web por donde se comunicaría las diferentes visitas y un breve informe sobre las salas para incitar a los turistas y ciudadanos a visitarlo.

Logos de las diferentes redes sociales.



En fin, apoyo totalmente la aparición de un museo con estas características en Zafra, ya que despertaría la curiosidad y las ganas de aprender. Seguro que la gente que entrase, entre ellas me incluyo, se quedaría bastante sorprendida de las cosas que no sabía sobre su ciudad.

Vista de Zafra.


    
 

                                      






ANALIZO

Fachada principal del Alcázar de Zafra

Para empezar, debo decir que este castillo palacial se encuentra en mi ciudad, Zafra. También sé que fue mandado construir por la familia Suárez de Figueroa en el año 1437.

Dado los datos aprendidos durante el curso y fijándome en algunos aspectos puedo decir que se trata de un edificio con trazos góticos. Pero si busco información sobre éste, descubro que la decoración responde al gusto mudéjar y  que eso está plasmado en su espectacular fachada principal. 

Vista frontal del palacio.


 Leyendo algunos documentos en internet descubrí que el palacio sufrió varias etapas de reformas y en la primera de ellas se adhirieron dos grandes galerías a ambos lados de la puerta principal. Es cierto que estás galerías son lo que más me llama la atención, aparte de los diversos torreones. Al mirarlas, una de las cosas que observo es que están rematadas con una balaustrada de mármol blanco, que según los datos que poseo, fue traído de Alconera. Cuando entro en el palacio y veo el patio interior me doy cuenta de que el mármol utilizado en ambas partes es el mismo.

Si resto el espacio de la fachada que ocupan estas dos galerías, encuentro que ésta está formada por distintos materiales como ladrillos, sillarejos o granito.


Siguiendo con el análisis de esta fachada he de decir que un rasgo importante (como ya dije antes) son los cuatro torreones almenados de planta circular. A éstos los observo uno en cada extremo de la fachada y  a otros dos de menor diámetro a cada lado de la puerta de entrada. Al ver la diferencia de aspecto entre esta puerta y el resto de la fachada deduzco que está reemplaza, que no es la original. Si utilizo los conocimientos sobre el estilo románico aprendidos este trimestre, sé que el arco que enmarca la actual entrada es uno de medio punto y que está hecho de sillares de granito. Sobre la puerta encuentro una inscripción que destaca por ser de una tonalidad distinta a la del resto de la estructura, en ella aparecen los escudos de Don Lorenzo Suárez de Figueroa y el de su esposa Doña María Manuel. Al parecer las inscripciones de los nombres y la heráldica de este matrimonio aparecen por todo el edificio, ya sea en su exterior o en su interior. 
                                         



      Escudo de Lorenzo Suárez de Figueroa y el de su esposa.




Con esa idea averiguo que las inscripciones que se encuentran en el alfeizar de la ventana geminada (otro concepto que he aprendido en este trimestre) que se sitúa sobre la inscripción de los escudos que cité antes son los apellidos de ambos nobles. Si sigo describiendo esta peculiar ventana debo fijarme en que está cerrada con unos arcos de herradura ligeramente apuntados y, como no, en una preciosa columnilla con espirales. Si busco este tipo de columnas descubro que se trata de una columna salomónica.




Ventana geminada y columna salomónica.



Si sigo subiendo por la vertical desde la puerta de entrada, me encuentro con un balcón sujeto a la pared por unos matacanes. En este balcón veo unas tres aspilleras, que dado que este es un castillo palacial, creo que están como decoración.







Vista del matacán y de la ventana geminada.










COMPARO

Virgen de Belén de la Puebla de Sancho Pérez/Santa María del Valle de Zafra

He de reconocer que en un principio no sabía como plantear este trabajo, pero empecé a buscar información sobre estas vírgenes en internet y en trabajos anteriores y conseguí más confianza. Entre esa información recopilada encontré varios datos bastante relevantes como son: el material de ambas esculturas, su medida, el estilo artístico que poseen, los adornos en sus vestimentas... El material en el que se encuentran talladas es alabastro y respecto a la altura puedo decir que una Virgen es más grande que la otra, la Virgen de Belén mide unos 81 cm y la de Santa María del Valle unos 91 cm. 

Tengo que admitir que todavía no he tenido la oportunidad de contemplar de cerca ninguna de las dos tallas, por eso cuando digo que son de estilo gótico, realmente me tengo que fiar de la información que me ha aportado internet, ya que a veces éste no es demasiado certero. Siguiendo con mi comparación debo hacer referencia a algo que se ve claramente, (no sé si es por la calidad de las fotografías) observo que la talla de la Virgen de Santa María del Valle se conserva mejor que la de la Virgen de Belén. Me atrevo a pensar que esto se debe a los lugares en los que se encuentran ambas tallas, no es lo mismo conservar un talla tan antigua en una ermita en mitad del campo que en una iglesia mejor acondicionada y en el centro de una ciudad.

                                           
                                              Ermita de Belén de la Puebla de Sancho Pérez.



                                               
                                                   Santa María del Valle en su altar.


Algo que ya habíamos visto en clase es la gran asimetría que existe entre las extremidades y la cabeza de ambas tallas, las manos que están más a la vista son enormes y además su posición es bastante forzada.  

Ahora sé que éste es uno de los rasgos característicos de este estilo artístico. Y otro de estos rasgos es la falta de contacto visual entre Madre e Hijo. Lo de que las túnicas están pintadas sobre el alabastro nunca lo hubiera pensado, a pesar de lo antiguas que son y la escasez de recursos que había en aquella época me parece que tienen una gran calidad en los detalles de los pliegues de la tela.

Otra cosa que me llama la atención es que en la talla de la Virgen de Santa María del Valle sólo la la Madre aparece coronada, sin embargo en la de la Virgen de Belén son ambos, Madre e Hijo, los que aparecen con coronas. Y lo que me parece curioso es que ninguna de las dos coronas es igual.

Un aspecto curioso destacable en la escultura de la Virgen de Santa María del Valle es que la Madre se muestra sosteniendo (de una manera muy extraña y enrevesada) una rosa en el que hay apoyado un pájaro. También me quedé un poco confusa al ver los motivos decorativos de la túnica de esta Virgen, ya que son esvásticas. Y yo rápidamente pensé en lo nazi, hasta que recordé que esta talla es muchísimo más antigua.

Y como no fijarme en la cara de ambos Niños, no es la cara de un bebé, sino la de una persona adulta y también aparecen en posición de bendecir con un pequeño libro entre las manos (supongo que será la Biblia).

Ya, como final, me gustaría reconocer que las tallas de Vírgenes tan antiguas para mí sólo tienen una belleza histórica. Puede que sea porque estoy más acostumbrada a ver vírgenes distintas a éstas, no digo más o menos feas, ya que el concepto de belleza está en el ojo del que mira. 

Talla de Santa María del Valle de Zafra.

                  Escultura de la Virgen de Belén  de la Puebla de Sancho Pérez.